viernes, 14 de junio de 2013

Seis


Volvió a aparecer cuando menos lo esperé. Y en aquellos momentos, que ya estaba mejor, empecé a recordar, y hacerlo duele, el alma se retuerce y el corazón lucha contra el verbo recordar. Recuerdo aquel día como si hubiera sido ayer mismo. Estaba junto a unas amigas, era una tarde de viernes, estábamos planeando una cena para el sábado para decirle adiós a una amiga que se marchaba con sus padres a otro país. Recuerdo que habían un par de chicos con unas motos y un coche cerca. Hablaban y me fijé en uno de ellos. Con chaqueta de cuero negro, pantalones negros y gafas de sol. Rápidamente pensé: «Con el calor que hace y con chaqueta de cuero, negra...». Mis amigas se giraron al lugar en el cual mis ojos estaban, porque en ese momento no estaba en la conversación con ellas.

- Dakota, ¿qué es lo que miras?
- Ya sé lo que mira. Aquel chico del coche.
- ¡Qué ojo tienes! ¿Eh?
- Venga acabemos con los detalles, llevo yo el pastel y los tres regalos, ¿no?
- Sí, los regalos están en tu casa.

Volví a mirar hacia donde estaban, y una mirada se posó en la mía. Aquel chico me sonrió, y dirigí la mirada al suelo. Volví a la conversación. Me puse roja como un tomate. El único chico con el que salí antes de él fue uno de clase y me lo pidió en el patio a solas, pero fue él, a mí a penas me gustaba y ni me fijé en él. Mis amigas se reían. Y una de ellas me dio un codazo.

-Te gusta.

Sonreí y negué con la cabeza.

-Es mayor que nosotras, tiene coche. Nosotras ni hemos acabado el instituto. Venga ¿nos vemos después entonces para prepararlo todo en tu casa?

Asienten, y nos íbamos a ir. Eché un último vistazo hacia donde estaban ellos. Y seguí caminando.
Al día siguiente, en la cena sorpresa, cuando salimos a dar una vuelta te volví a ver, esta vez solo. Éramos siete amigas y cuatro amigos en una plaza. Y tú te acercaste sin pensártelo dos veces.

- Perdona...

Lo primero que me dijiste.

- Perdona, ¿me podrías decir la hora? - dijo con una sonrisa irresistible.
¿Y cómo le vas a decir que no a él? No podía, sinceramente. Le di la hora y después me preguntó el nombre.
- Encantado Dakota. Me llamo Christian, pero puedes llamarme Chris.

Y después ya te lo puedes imaginar ¿no? Primero nos veíamos por allí. Al principio lo hacía por casualidad, pero después ya fue más directo. Hasta que llegó el día en el que me pidió para salir. Sus palabras eran tan dulces hacia mí que me era imposible no ruborizarme o quererle cada vez más. Al principio tenía miedo de decírselo a mis padres, pero fue él quien me dijo que se lo comentara, que le llevara a comer o a cenar algún día. Y como era como era, todo salió a pedir de boca. Yo encantada de tener un novio como él. Él encantado de tener una muñeca a la que cuidar cada día.
Debo decir que al principio todo iba como yo quería, como dos adolescentes reprimiendo las ganas que se tenían hacia el otro. Pero después comenzó a tomar las riendas de la relación. Se presentaba cuando quería a casa, cosa que me encantaba en realidad; me venía a recoger al instituto en coche; me llevaba al conservatorio todas las tardes y se quedaba a esperar. Un perfecto caballero. Con mi cara de niña, todos pensaban que era un familiar, un primo, un tío, así que pocos sabían lo que éramos en realidad. Al tiempo me dijiste que necesitabas pasar más tiempo conmigo, que no querías estar tanto tiempo sin mí. Así que tuve que dejar de ir todas las tardes a música, hasta el punto que me impediste volver. Yo no lo veía como una prohibición. Al contrario, me lo tomé como que era tan importante para ti que me necesitabas a tu lado cada día. En tu casa hacía los deberes. Y después me sentaba junto a ti. No hicimos nada prohibido, no querías abusar de mí, puesto que yo era menor. No querías que comenzaran a desconfiar de ti, y menos mis padres, ya te los habías ganado, y con tan solo una sonrisa. Después vino el dejar de salir con mis amigas, pero para ello tuvieron que pasar dos años, cada vez salía menos. Durante mi último curso de instituto intentaste que tan solo me concentrara en los estudios, y tú te presentabas como el premio los fines de semana. Así que aquel año fue donde lo dejé todo, menos los estudios y a ti. Eso sí, las comidas familiares eran importantes. Lo que yo veía era que me cuidabas, y yo después me sentía en deuda contigo, por eso  te consentía muchas cosas, demasiadas.

Sinceramente, quería verlo sufrir como yo lo estaba haciendo durante todos aquellos años. Yo intentaba olvidar, dejarlo todo a un lado, comenzar de nuevo, olvidar tanto los buenos como los malos momentos, pero a veces me era imposible. Era tan encantador cuando quería que le odiaba. Quería olvidarlo. Pero pensando en eso no iba a conseguir mucho. Tenía que llevar a mi mente a otra parte, mantenerla distraída, pero no tenía fuerzas. Había agotado todo lo que había en mi interior dejándome vacía completamente. Necesitaba rellenarme, volver a ser la de antes. Alguna vez pensé: «Y si alguna vez lo vuelvo a ver ¿qué pasará? ¿Volveré a sentir lo mismo o tendré ganas de matarle? ¿Lloraré?». No quería admitirlo pero tenía curiosidad. Ya habían pasado dos años y tenía que volver a la normalidad de antes, aunque hubiera olvidado lo que aquella palabra significaba. Lo volví a ver una noche. Sin querer. Y no me lo pude creer.

Bajaba por la escalera el sábado por la noche. Estaba todo muy oscuro. Escuché un coche en la salida de casa que frenaba y después como se apagaba el motor. Entré en la cocina y cogí un vaso de agua. Volví a las escaleras. Unos pasos se acercaban acompañados de unas risas: la de mi madre y... no podía ser. Me quedé allí, paralizada. Sin saber cómo, me quedé allí en la escalera, las manos me temblaban, todo el cuerpo. La puerta se entreabrió. Más risas y un
- Shhh... Dakota está durmiendo ¿no querrás despertarla?

A lo mejor era lo que pretendían. Ella estaba un poco borracha. Yo sabía que con unas copas mi madre ya estaba a merced del alcohol, no pensaba por ella misma. Escuché un beso y después la puerta se abrió con un «pasa, vamos» de mi madre. Y todo se quedó allí, miraron hacia la escalera, y allí estaba yo. Paralizada, sin saber qué hacer. Mi madre se quedó con cara de terror, y Chris se puso blanco. Yo negaba con la cabeza. No me lo podía creer, aquello era surrealista. Imposible. No. No podía ser.

No. No. No. No. No. No. No. No. No. NO. NO. NO. NONONONONONO. - decía constantemente para mí mientras algunas lágrimas recorrian silenciosas mi rostro.- No puede ser. TÚ. MAMÁ. NO.

Reaccioné y me subí a mi habitación corriendo. Chris se quedó callado sin decir palabra, sabía que la había cagado hasta el fondo, hasta el más profundo agujero.

¡INCONSCIENTE! - Le grité a mi madre. - ¿POR QUÉ? ¿QUÉ TE HE HECHO?

Y cerré la puerta de mi habitación. Me llevé las manos a la cabeza y grité secamente.  Cogí el móvil e, instintivamente, llamé a un taxista. Abrí mi armario y sin pensármelo dos veces cogí las dos maletas y comencé a vaciar mi armario. Lo metí todo. Cogí los libros y los puse en mochilas. Recogí todo lo que sabía que necesitaría y lo guardé donde pude. Dejé cosas que no iba a volver a necesitar, como algunas fotografías, peluches, sábanas... cogí el ordenador portátil, mis cuadernos, mis memorias externas... y por último la caja que encontré un par de días atrás. Lo cogí todo con lágrimas en los ojos, las maletas con ropa las tiré por el balcón para no tener que bajarlas por la escalera. Agarré como pude todo lo demás y me fui. No miré a la cara a mi madre. Pasé por el lado de Chris y no sentí nada, nada de lo que un día me pudo provocar su presencia o sus lágrimas, había conseguido lo que un día me propuse: olvidar lo que sentía por él. Tuve que volver a subir para recoger lo último, cogí las llaves por última vez, y cerré la puerta. Mi madre se quedó sentada en las escaleras, donde yo me enteré de su secreto más secreto de todos. Me pregunto desde cuándo. Y él se quedó en el mismo lugar desde el principio, parecía petrificado. Al volver a salir el taxi había llegado. No sabía a donde ir, pero quería escapar de aquel lugar. Me ayudó a colocar las cosas en el maletero, y una vez dentro supe que comenzaba de nuevo.

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